El carbón
Nada de atajos. El sabor de la parrilla viene del fuego, y eso no se imita con una plancha.
Estamos en Castilla, al occidente de Bogotá. Aquí se come carne al carbón, se escucha música en vivo y se celebra en familia.
El nombre
Esa frase acompaña al logo desde el principio y resume bastante bien de qué va esto. Charlie Parrilla nació con una idea sencilla: hacer bien la carne. Elegir el corte, respetar el punto, servir el gramaje que dice la carta y no cobrar de más por ello.
Con los años el sitio creció, se llenó los fines de semana y se volvió el lugar donde el barrio celebra cumpleaños, grados y aniversarios. Pero lo que hacemos sigue siendo lo mismo: prender el carbón temprano y esperar a que llegues.
Somos maestros parrilleros
Detrás de cada plato hay alguien parado frente a la brasa calculando minutos. El carbón no perdona: o le prestas atención o se te va el punto. Por eso en la parrilla siempre hay manos con oficio, no turnos improvisados.
Es la razón por la que un churrasco sabe igual un martes tranquilo que un sábado lleno.
Lo que nos define
Nada de atajos. El sabor de la parrilla viene del fuego, y eso no se imita con una plancha.
Hay noches con música en vivo. No de fondo: parte del plan, para quedarse un rato más en la mesa.
Mesas amplias, porciones para compartir y espacio para que vengan los niños. Aquí cabe todo el mundo.
Castilla, Bogotá
Cl. 8 #76-8. Estamos sobre la vía, con bahía de parqueo al frente y a un par de cuadras de todo lo que hace de Castilla un barrio de domingo largo.
Buena parte de quienes se sientan en nuestras mesas viven a menos de diez minutos. La otra parte viene desde el otro lado de la ciudad. Las dos cosas nos gustan.
Lo dijeron ustedes
“Excelente lugar para disfrutar de una experiencia agradable y única. El ambiente del lugar te da tranquilidad.”
Kelly González · reseña en Google